Es curioso, pero me sorprende cómo un objeto tan "simple" pueda ofrecer tantas posibilidades. Seguro que os habéis encontrado en alguna situación parecida a la que voy a relatar:
"en el ascensor, tienes que ir hasta la 7º planta, no hay música, no hay gente, pero tienes una pared forrada de este extraño material, ¿qué haces? Te miras ¿Y después? Empiezas a hacer tonterías, arrugas la cara, abres la boca..."
¿Os ha pasado?
Jejeje
(eso es que sí)
martes, 27 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario